La magia a menudo cobra formas inesperadas.
Puede ser un momento, un lugar, un hecho
o una persona...
Acabo de llegar de una fiesta imprevista en una discoteca bastante chula y me acabo de poner a redactar este post. Seguramente mi día acabe con una buena ducha tras publicarlo, con agua caliente y ojos cerrados. El día de hoy ha dado para mucho y me atrevería incluso a decir que se trata del mejor día de mi vida. pero mejor os lo empiezo a contar como las buenas historias: despacio y desde el principio.