Hoy os voy a hacer imaginar algo distinto.
Todo alrededor está en calma. Sólo el sonido de las copas de los árboles mecidas por el viento rompe el silencio del lugar. Ante ti, el chico cuya mirada te da la vida. Te llama para que te acerques un poco más y eso haces. Te sientas sobre su regazo, abrazas su cuello y estrecháis labio contra labio en un tierno beso.