Hola a todos y bienvenidos al comienzo de un sueño. Os invito a imaginar en primera persona mi viaje a Sydney. ¿Estáis preparados? ¡Pues empezamos!
Parte 2 | ¡Vuelo en Business! Es momento de hablar del viaje propiamente dicho. Quería detenerme bien en este punto porque todo ha superado las expectativas y quiero que seáis partícipes de mi forma de vivirlo. Por supuesto, hacer especial mención a Etihad Airways, la aerolínea que ha hecho posible lo que aquí os cuento. Gracias a su excelente labor, hemos recibido el mejor trato y todo ha ido sobre ruedas. Como muchos ya sabréis, ¡hemos volado en Business! Pero, ¿qué implica eso? Os cuento. Para empezar, teníamos asientos totalmente individuales, con mucho espacio y posibilidades. Los asientos eran la comodidad materializada. Es más, ¡se podían tumbar completamente y tenían la opción de dar masaje! Todo estaba preparado para que uno lo ajustase a su antojo. Disponíamos también de una pantalla táctil individual y el correspondiente mando con el que controlar todo (asiento, música, tele, llamar a las azafatas, luz, etc).
El sol buscaba ocultarse más allá de las aguas que bañaban Sydney. Ella, sentada en la orilla, miraba en silencio la belleza que el mundo le regalaba una vez más. En cuanto a mí, bueno... yo también estaba formando parte de ese mundo bello. Me acerqué lentamente, como quien aún no se cree un sueño hecho realidad. Me acerqué para mencionar primero su nombre. Se giró, mirándome sin cámara ni monitor de por medio, con esa mirada que conecta un ojo con otro sin intermediarios. "Gracias", es lo único que acerté a decir. Su gesto extrañado buscaba alguna razón reciente para mis palabras, pero no éstas no eran tales. Habría que remontarse años atrás, a un joven aún adolescente y a la locura de una mujer no demasiado conocida por entonces. Me senté a su lado, sujeté su mano y aproveché la oportunidad para decir lo que tantas veces había pensado. Pero no estaba solo. Miles de voces de todo el mundo conectaron conmigo para enlazar a la perfección las palabras adecuadas. En realidad, lo que dije no fueron simples palabras; fueron actitudes, momentos, sentimientos y valores compartidos por tantos: "Gracias por haber sido tú, por haber sido tú con tus seguidores, conmigo. Gracias por haber sacado fuerzas de cualquier momento para arrancar sonrisas a otras personas, por haberme hecho sonreír. Gracias por tu locura y también por tu cordura. Gracias por tus ideales, por tu firmeza, por tu dedicación y por hacer que parezca fácil ser feliz. Melo, gracias por haber demostrado que en unos pocos minutos y en una pequeña ventana cabe la magia". No abrió la boca, aunque sus ojos lo dijeron todo. Los últimos rayos de sol se reflejaban en ellos como un halo celeste. Sonrió, de esa forma calmada y sin prisa. Abrió los brazos a mí y me recogió con fuerza entre ellos. Dejé la cabeza caer encima de su hombro y cerré por unos segundos los ojos al atardecer. Hay cosas que es mejor sentir muy adentro.
Ese era el gesto. Ese, el momento.
Esas eran las palabras y ese, tan onírico como real,
Te levantas un día con los nervios a flor de piel. Un examen bastante complicado ocupa tu cabeza y no te deja pensar en nada más. Desayunas repasando la materia con tu amiga y te das cuenta de que no recuerdas nada de lo que estudiaste el día anterior. Llega el examen y todos los nervios se transforman en concentración, lo das todo y sales con la satisfacción de saber que te has esforzado.
Le dices a tu amiga "Ey! ¿Por qué no comemos fuera?" Y eso hacéis: pedís un bocadillo enorme para compartir y os lo coméis en un banco de una plaza llena de árboles frondosos y palomas en celo.
Te despides de tu amiga, vuelves agotado a casa y decides echarte un rato para poder afrontar mejor el estudio de la siguiente asignatura en pasar examen. Cuando llega el momento de volver a la realidad decides quedarte un par de minutos más en la cama. Agarras el móvil y abres Twitter, como de costumbre, para ver "qué se cuenta la gente".
De pronto te llama la atención encontrar tu nombre escrito. ¿Quién te diría algo ahora? ¿Qué querrán de ti? Estás aún adormilado y no tienes la mente para pensar demasiado. Inmediatamente después ves que quien te ha mencionado ha sido Melo (YellowMellowMG). No puede ser, será una confusión o habrá respondido algún tweet que le hayas podido escribir días atrás. Sigues leyendo y hace mención a todas las felicitaciones que al parecer muchas personas te dedican. "¿Por qué me felicitan? Hoy no es mi cumpleaños".
Empiezas a atar cabos y recuerdas que te presentaste a un concurso (sin creer que pudieses ganarlo, evidentemente). "No creo... no puede ser".
Te levantas como para despertarte completamente y enciendes el portátil con bastante prisa mientras vas poniendo en situación a la familia. Tras un rato interminable consigues abrir Twiter y ves que tus notificaciones no dan para más. Algo ha pasado.
Rápidamente pones el vídeo en cuestión de Melo y empieza a confirmar tus sospechas (las que aún no creías del todo). Pero es ese momento en el que su móvil se enfoca y ves tu tweet cuando te llevas las manos a la boca y reprimes el enorme grito que quieres pegar.
Te vas, más concretamente a Australia. Y eso no es todo, sino que vas a ver a Melo, pero no a través de una pantalla como estos años atrás. No, esta vez podrás abrazarla y decirle todo eso que te ha hecho sentir, cómo te ha ayudado o animado sin saberlo.
Mucho más que todo eso, podrás darle las gracias por todo.
Luego te detienes a leer los tweets que te llegan y ves un factor común: personas que se alegran por ti, que tienen valores y que deseaban eso que te acaba de pasar. Te dicen que le digas que muchos la quieren, que la abraces por ellos, que disfrutes de su compañía y de la experiencia.
¿Sabéis qué, chicos?
Pienso abrazarla por todos vosotros. Que ese primer abrazo sea por esas miles de personas que desean hacerlo. Quiero hacer que todo ese cariño, todo ese deseo, le pueda llegar a través de mí. Pensaré en vosotros, chicos, cuando lo haga, para que así el abrazo sea más caluroso y apretado y para que también estéis presentes.
No quiero que penséis que he ganado yo y vosotros no. Prefiero intentar que esta experiencia sea de todos y que todos forméis parte de ella como si fueseis en persona. Por eso os pido que enviéis toda la fuerza y que os involucréis en esto tanto como si os hubiese tocado vivir la experiencia. Dadme ideas, decidme qué queréis que haga, qué pensáis, todo...
Quiero compartir esto porque es tan vuestro como mío, y espero poder hacerlo desde esta plataforma o utilizando los medios que me sean posibles para acercaros lo todo lo que pueda a algo tan bonito.
Y para acabar quiero dejaros una banda sonora de cómo puedo sentirme un día como hoy.
Chicos, aunque empecéis un día agotador y tus esperanzas sean pocas, no olvidéis que siempre hay espacio para las sorpresas.