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sábado, 5 de marzo de 2016

#MePiroaAustralia | ¡Vuelo en Business!

Hola a todos y bienvenidos al comienzo de un sueño. Os invito a imaginar en primera persona mi viaje a Sydney. ¿Estáis preparados? ¡Pues empezamos!


Parte 2 | ¡Vuelo en Business!
Es momento de hablar del viaje propiamente dicho. Quería detenerme bien en este punto porque todo ha superado las expectativas y quiero que seáis partícipes de mi forma de vivirlo.
Por supuesto, hacer especial mención a Etihad Airways, la aerolínea que ha hecho posible lo que aquí os cuento. Gracias a su excelente labor, hemos recibido el mejor trato y todo ha ido sobre ruedas.
Como muchos ya sabréis, ¡hemos volado en Business! Pero, ¿qué implica eso? Os cuento.
Para empezar, teníamos asientos totalmente individuales, con mucho espacio y posibilidades. Los asientos eran la comodidad materializada. Es más, ¡se podían tumbar completamente y tenían la opción de dar masaje! Todo estaba preparado para que uno lo ajustase a su antojo. Disponíamos también de una pantalla táctil individual y el correspondiente mando con el que controlar todo (asiento, música, tele, llamar a las azafatas, luz, etc).


Envidiad mi pedazo de desayuno

#MePiroaAustralia | Conociendo a Yellow Mellow

Hola a todos y bienvenidos al comienzo de un sueño. Os invito a imaginar en primera persona mi viaje a Sydney. ¿Estáis preparados? ¡Pues empezamos!

miércoles, 2 de marzo de 2016

Una historia casi real | Fanfic de Yellow Mellow

El sol buscaba ocultarse más allá de las aguas que bañaban Sydney. Ella, sentada en la orilla, miraba en silencio la belleza que el mundo le regalaba una vez más. En cuanto a mí, bueno... yo también estaba formando parte de ese mundo bello.

Me acerqué lentamente, como quien aún no se cree un sueño hecho realidad. Me acerqué para mencionar primero su nombre. Se giró, mirándome sin cámara ni monitor de por medio, con esa mirada que conecta un ojo con otro sin intermediarios.

"Gracias", es lo único que acerté a decir. Su gesto extrañado buscaba alguna razón reciente para mis palabras, pero no éstas no eran tales. Habría que remontarse años atrás, a un joven aún adolescente y a la locura de una mujer no demasiado conocida por entonces.
Me senté a su lado, sujeté su mano y aproveché la oportunidad para decir lo que tantas veces había pensado. Pero no estaba solo. Miles de voces de todo el mundo conectaron conmigo para enlazar a la perfección las palabras adecuadas.
En realidad, lo que dije no fueron simples palabras; fueron actitudes, momentos, sentimientos y valores compartidos por tantos:

"Gracias por haber sido tú, por haber sido tú con tus seguidores, conmigo. Gracias por haber sacado fuerzas de cualquier momento para arrancar sonrisas a otras personas, por haberme hecho sonreír. Gracias por tu locura y también por tu cordura. Gracias por tus ideales, por tu firmeza, por tu dedicación y por hacer que parezca fácil ser feliz.
Melo, gracias por haber demostrado que en unos pocos minutos y en una pequeña ventana cabe la magia".

No abrió la boca, aunque sus ojos lo dijeron todo. Los últimos rayos de sol se reflejaban en ellos como un halo celeste. Sonrió, de esa forma calmada y sin prisa. Abrió los brazos a mí y me recogió con fuerza entre ellos. Dejé la cabeza caer encima de su hombro y cerré por unos segundos los ojos al atardecer. Hay cosas que es mejor sentir muy adentro.


Ese era el gesto. Ese, el momento.
Esas eran las palabras y ese, tan onírico como real,
era mi sueño.



© Leo Sarmed. 2016.
Relato dedicado a Yellow Mellow y a sus fans.

martes, 2 de febrero de 2016

Ponte en mi piel | Historia de una sorpresa.

Te levantas un día con los nervios a flor de piel. Un examen bastante complicado ocupa tu cabeza y no te deja pensar en nada más. Desayunas repasando la materia con tu amiga y te das cuenta de que no recuerdas nada de lo que estudiaste el día anterior. Llega el examen y todos los nervios se transforman en concentración, lo das todo y sales con la satisfacción de saber que te has esforzado.
Le dices a tu amiga "Ey! ¿Por qué no comemos fuera?" Y eso hacéis: pedís un bocadillo enorme para compartir y os lo coméis en un banco de una plaza llena de árboles frondosos y palomas en celo.

Te despides de tu amiga, vuelves agotado a casa y decides echarte un rato para poder afrontar mejor el estudio de la siguiente asignatura en pasar examen. Cuando llega el momento de volver a la realidad decides quedarte un par de minutos más en la cama. Agarras el móvil y abres Twitter, como de costumbre, para ver "qué se cuenta la gente".

De pronto te llama la atención encontrar tu nombre escrito. ¿Quién te diría algo ahora? ¿Qué querrán de ti? Estás aún adormilado y no tienes la mente para pensar demasiado. Inmediatamente después ves que quien te ha mencionado ha sido Melo (YellowMellowMG). No puede ser, será una confusión o habrá respondido algún tweet que le hayas podido escribir días atrás. Sigues leyendo y hace mención a todas las felicitaciones que al parecer muchas personas te dedican. "¿Por qué me felicitan? Hoy no es mi cumpleaños".

Empiezas a atar cabos y recuerdas que te presentaste a un concurso (sin creer que pudieses ganarlo, evidentemente). "No creo... no puede ser".

Te levantas como para despertarte completamente y enciendes el portátil con bastante prisa mientras vas poniendo en situación a la familia. Tras un rato interminable consigues abrir Twiter y ves que tus notificaciones no dan para más. Algo ha pasado.

Rápidamente pones el vídeo en cuestión de Melo y empieza a confirmar tus sospechas (las que aún no creías del todo). Pero es ese momento en el que su móvil se enfoca y ves tu tweet cuando te llevas las manos a la boca y reprimes el enorme grito que quieres pegar.
Te vas, más concretamente a Australia. Y eso no es todo, sino que vas a ver a Melo, pero no a través de una pantalla como estos años atrás. No, esta vez podrás abrazarla y decirle todo eso que te ha hecho sentir, cómo te ha ayudado o animado sin saberlo.
Mucho más que todo eso, podrás darle las gracias por todo.

Luego te detienes a leer los tweets que te llegan y ves un factor común: personas que se alegran por ti, que tienen valores y que deseaban eso que te acaba de pasar. Te dicen que le digas que muchos la quieren, que la abraces por ellos, que disfrutes de su compañía y de la experiencia.

¿Sabéis qué, chicos?
Pienso abrazarla por todos vosotros. Que ese primer abrazo sea por esas miles de personas que desean hacerlo. Quiero hacer que todo ese cariño, todo ese deseo, le pueda llegar a través de mí. Pensaré en vosotros, chicos, cuando lo haga, para que así el abrazo sea más caluroso y apretado y para que también estéis presentes.

No quiero que penséis que he ganado yo y vosotros no. Prefiero intentar que esta experiencia sea de todos y que todos forméis parte de ella como si fueseis en persona. Por eso os pido que enviéis toda la fuerza y que os involucréis en esto tanto como si os hubiese tocado vivir la experiencia. Dadme ideas, decidme qué queréis que haga, qué pensáis, todo...
Quiero compartir esto porque es tan vuestro como mío, y espero poder hacerlo desde esta plataforma o utilizando los medios que me sean posibles para acercaros lo todo lo que pueda a algo tan bonito.

Y para acabar quiero dejaros una banda sonora de cómo puedo sentirme un día como hoy.

Chicos, aunque empecéis un día agotador y tus esperanzas sean pocas, no olvidéis que siempre hay espacio para las sorpresas.


jueves, 18 de septiembre de 2014

Granada | Mi primer día

Una ducha caliente diciendo adiós en silencio.
Aquí me siento... ¿cómo definirlo? A salvo.
Mis últimos momentos en Sevilla fueron propios de una película cliché cualquiera. Todo fueron abrazos de despedida y aquel momento intenso, ya en el coche, que quiero compartir al detalle con vosotros. El corazón me palpitaba con más fuerza que en momentos anteriores, estaba yéndome y esta vez era la definitiva. Sabía que iba a encontrarme con ella, y así fue; mi mejor amiga estaba en una esquina con otras personas y yo la llamé para una despedida más. Se acercó corriendo y me dio dos besos. 15 años y era entonces cuando más tiempo íbamos a pasar separados o, dicho de otra forma, cuando mayor iba a ser la distancia que nos separase.
Durante todo este día no pude menos que enamorarme de esta increíble ciudad. Lo primero que hice, junto a mis padres, fue limpiar mi dormitorio y dejarlo impecable. Luego visitamos algunas zonas que me llenaron el alma y cenamos en un lugar que me encantó, llamado Garden.
¿Cómo omitir la emoción de mi madre al sentirme próximamente alejado? Ella se va en dos días, pero ya empieza a echarme de menos.
Todos los miedos e inseguridades que aparecían en los días previos parecen desaparecer en estas calles. Me gusta estar aquí y estoy seguro de que es mi sitio; durante los próximos meses, éste será mi sitio.
Mañana me espera un día de papeleos y demás asuntos. Ya tengo preparada mi habitación y la ropa guardada. Me he acomodado y he conseguido crear una zona de confort estupenda. Mi parte favorita es en la que escribo esto: el escritorio o, como yo lo llamo ahora, mi pequeño despachito. Aquí podré escribir mejor, más relajado y centrado a la vez al tener mi espacio, mi rinconcito. En Sevilla escribía tumbado en la cama y la verdad es que la espalda se resentía mucho. Ahora puedo hacerlo sentado en una silla muy cómoda y con más orden alrededor.
Otra de las cosas que más me gusta es la gran ventana que tengo junto al escritorio; puedo echarme atrás y evadirme mirando al lejano horizonte compuesto por las montañas de Sierra Nevada cuando esté algo cansado o estresado.
Y por último, no hay nada mejor que poner una de mis canciones favoritas a todo volumen en los auriculares y dejarse girar en la silla ante la ventana, ante la noche de Granada; saludando así a mi nueva vida, mi nuevo entorno, mi nuevo yo. Sí, acabo de hacerlo y es mágico...

En cuanto a lo que suceda a partir de ahora, os seguiré informando...

***

Por cierto, quiero anunciar que a partir de la semana que viene, y por motivos de estudios (que por eso estoy en Granada), sólo subiré dos posts semanales: cada viernes y domingo. No prometo nada, puede que sólo suba uno, pero si subiese dos sería en esos días.

Espero que mi experiencia en Granada os sirva para aprender a afrontar nuevos retos o para extraer cualquier otro aprendizaje útil. Yo opino que las vivencias de otra persona siempre pueden aportar algo al prójimo.

Y por hoy nada más. Muchas gracias por estar ahí y ser partícipes de todo esto, dejarme compartir con vosotros estos trocitos de mí y leerme post tras post.

Un abrazo granaíno y...
¡Hasta la próxima!

martes, 16 de septiembre de 2014

Adiós Sevilla

Melancolía, nostalgia... ¿miedo? En cualquier caso, el arrojo prevalece; debe hacerlo, seguirá haciéndolo. Me voy, pero me llevo en el camino mis recuerdos. Al fin y al cabo, son todo lo que tengo...

Ya deambulo por las calles de Sevilla como despidiéndome de sus rincones. Es cierto que los habitantes de esta ciudad suelen presumir de ella y, aunque los demás crean que su belleza reside únicamente en sus monumentos, lugares o fragancias, se equivocan; su esencia se halla en todos y cada unos de los recuerdos que plasmamos en esos monumentos, lugares y fragancias.

El destino me ha guiado hacia un viaje de ida, Granada me espera, silenciosa y lejana. En mí caben las despedidas y los saludos; adiós a lo que fue y un amplio hola a lo que será. Me aborda el desconcierto; mentiría si dijese que carezco de nervios, que soy completamente fuerte ante el miedo, el miedo a lo nuevo, a lo impredecible... Pero realmente quiero hacerlo, quiero ir y sumergirme en ese nuevo sueño; el sueño de descubrir como un niño pequeño nuevos espacios, nuevas personas, nuevas miradas, nuevas palabras, nuevas fantasías en el aire, nuevas formas de temer, nuevas formas de perder y de levantarse; quizás incluso, nuevas formas de querer.


Conservaré con anhelo y recelo mi baúl de buenos amigos; es pequeño pero rígido. Llevaré en mi mente a toda esa gente que sé que está ahí, que me espera y aprecia.
Me llevo también todo lo aprendido, todo lo que soy y lo que he sido. Me llevo el saber que no hay imposibles, que las barreras pueden superarse y que tras un hoy tedioso esperará un esperanzador mañana.

Impresiona saber que en pocos días estaré durmiendo lejos de aquí, en otro aire, con otra compañía, entre otras paredes... Es mi primera vez, todo será muy nuevo, pero no por ello debo temerlo. Cada momento será una experiencia tatuada en mi piel y mi esencia.

Quería compartir con vosotros esto por lo especial que resulta para mí. Voy a estudiar mi primer año de psicología en Granada y seguiré compartiendo mi vivencia; quiero que forméis parte de ella porque, sencillamente, también os llevo conmigo. Sabed que también tenéis un rinconcito dentro de ese baúl.


Y me gustaría saber...
¿Cuál es vuestro camino?

Abajo podéis dejar vuestros comentarios, aportaciones, sugerencias, opiniones, consejos... Eso es lo que os diferencia de ser un simple número en mi contador de visitas y ser los que de verdad formáis todo esto.

Muchas gracias, como siempre, por estar ahí. Espero que todo esto os sirva de algo y saquéis vuestro propio aprendizaje.




Un abrazo muy grande y...
¡Hasta la próxima!

*Todas las imágenes de este post son propias.