Por cosas de
la vida que pasan y no tienen explicación, he leído un post que quisiera
comentar hoy. Hola, soy Leo Sarmed y hoy os traigo un comentario acerca de un
microrrelato que ha conseguido llegarme (y eso no es muy fácil que digamos).
Estaba
explorando blogs y en ese me detuve, no sé realmente por qué. Observé algunos
títulos e imágenes y leí la última frase de ese escrito. Como me llamó la
atención, decidí leerlo entero.
Si nos fijamos
en la escritura, ofrece una lectura fluida y te adentra correctamente en la
escena. Deduzco que se trata de una escritora joven (esas cosas suelen notarse
en el vocabulario que se emplea), aunque tal vez caiga en error al aventurarme
a juzgar esa clase de cosas.
Me gusta la
brevedad del relato, eso demuestra una idea clara muy bien expuesta y
organizada. No hacen falta demasiadas palabras para conseguir transmitir
sensaciones o historias.
A mí,
personalmente, esta composición me ha transmitido más un cúmulo de sensaciones
que una historia en sí, aunque no sé realmente si esa fue la pretensión de su
autora al escribirla.
Mentiría si
dijese que no extrapolé cada elemento a mi propia vida, me sentí identificado y
eso influye en la recepción de cualquier expresión de arte (en eso consiste, al fin y al cabo).
El comienzo te
sitúa muy lejos de todo lo habitual. Ese alejamiento te vacía previamente para
luego poderte llenar de lo deseado. Al introducirnos en la historia, olvidamos
por un momento nuestra rutina, nuestro entorno e incluso a nosotros mismos o el
prototipo que podemos tener prefijado de nosotros mismos.
Lo siguiente
que percibí fue esa creciente angustia seguida del espíritu de lucha
inquebrantable. Acto seguido, las interpretaciones pueden ser muy divergentes;
ese dios podría ser el símbolo de la suerte y, por tanto, esa luz al final del
túnel con su protección. Otra salida (mi favorita) podría ser la que nos enseña
que todo esfuerzo obtiene su recompensa, incluso cuando esta parece
inexistente. Esta otra visión de la historia nos podría replantear la creencia
en lo imposible e imprevisible que puede surgir en nuestras vidas, especialmente
cuando se trata de algo bueno (no todos los imprevistos van a ser malos).
El camello es
la compañía, ese algo de lo que tirar. Podríamos considerarlo como los motivos
que tenemos para luchar. Cuando atravesamos momentos de dificultad, nos
aferramos a las razones y las motivaciones como banderas que blandir en nombre
del vigor.
Si pensamos
que el camello es un amigo o un familiar, podría tratarse de esa rendición que
intentamos evitar. Cuando alguien nos acompaña en una tragedia, nuestra sonrisa
y fuerza debe ser proporcional a su abatimiento y pesar, para así tirar de la
correa aun cuando la arena llegase a las rodillas y nos impidiese avanzar.
En cuanto al
muro protector, yo lo identifico con ese momento en el que te das cuenta de que
si has podido con algo, podrás con todo lo demás. Esa confianza en uno mismo
actúa como el muro protector del relato; se mueve contigo e impide que los
elementos negativos de tu alrededor te rocen.
Finalmente,
pone de relieve esa relegación de los poderes económicos y políticos a un segundo plano. Quien
tiene valor personal y entereza infinita, resulta independiente de todo poder
superior a él, así sea faraónico.
La capacidad
de enfrentarse a las probabilidades, al viento, a la arena, a la jerarquía, a la
propia flaqueza e incluso a los dioses ha provocado en el protagonista una
reverencia de uno de ellos, Ra, acogiéndolo como su protegido. Es por eso que
el personaje logró ser único; no por lo que fue, sino por lo que hizo; y eso
nos demuestra a todos que lo que hacemos y luchamos día a día puede hacernos
tan únicos como el que más.
Por mi parte
me despido con esta reflexión. Espero que os haya gustado tanto el relato que
he compartido con vosotros como este comentario fundido con una reflexión. Todo
ha sido totalmente improvisado e inesperado, pero lo consideraba algo importante y
enriquecedor para mis lectores.
No puedo irme
sin antes agradeceros vuestra participación y vuestra presencia. Podéis dejarme
vuestras opiniones y sugerencias en los comentarios o en las redes sociales.
Sois libres de expresaros, siempre desde el respeto y la tolerancia; y me
gustaría mucho que participaseis de estas reflexiones aportando vuestro punto
de vista.
Un abrazo y
nos vemos en la próxima entrada.