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sábado, 18 de junio de 2016

EL MASAJE | Parte 2 (Erotismo gay)

Estaba sentado sobre su cuerpo. Dejé de masturbarlo para acto seguido dirigir el extremo de su miembro al encuentro de mis nalgas. Lo situé bien en la línea de mi culo y acompañé el roce con más lubricante. Una vez conseguida la situación deseada, me incliné hacia adelante y comencé a moverme suavemente para que su miembro se deslizase por la línea de mi culo sin llegar a entrar. Me gustaba jugar y, a juzgar por su gesto entonces, a él también le atraían mis juegos.

Proseguí con mis movimientos de vaivén intensificando el roce por momentos. Me encantaba sentirlo tan duro y humedecido, resbalando sin problemas por mi piel. Quizás la situación daba pie a un polvo totalmente predecible y simple; bastaría avanzar un paso introduciendo el miembro y sentándome despacio mientras contraigo el rostro por un breve dolor inicial. Pero no. No me gusta hacerlo tan simple. Y no lo hice.

viernes, 13 de mayo de 2016

COSAS DE CHICAS | Capítulo 1. Algunas copas de más.

-¿Estás bien?
-No mucho, la verdad.
Era curioso, cómo una persona que apenas me conocía era capaz de darse cuenta de mi estado de ánimo con tan sólo una breve conversación a través de mensajes en el móvil.
Os contaré una historia en la que aún estoy inmersa. No sé si quiera cómo continuará, si tendrá un final feliz o si carecerá siquiera de él. Aun con todo sí que conozco su principio y me atrevería a situarlo en esa frase escrita en la pantalla de mi teléfono: “¿Estás bien?”. Sí, no me cabe duda, ahí empezó todo.

-¿Te apetece salir?
-¿Ahora?
-Bueno… sí. Dentro de un rato. Podemos tomar algo si te parece.
-¡Hecho!

No pude evitar sonreír por la propuesta. Seré sincera, ella me gustaba a pesar de creerla hetero. Sería horas después, entre copas, cuando me confesaría su bisexualidad y su situación en la familia. Pero no adelantemos acontecimientos y sigamos por donde iba…
La esperaba en una plaza bastante amplia y concurrida de la ciudad. Pronto la distinguí de entre el gentío. Es una chica muy característica con su gorra hacia atrás, su melena larga y rubia, su tez fina como la de las muñecas de porcelana, su camisa desabrochada, sus pantalones cortos y sus botas negras. Le faltaba el skate que a menudo llevaba consigo. Lo que no le faltaba era esa bolsa/mochila que siempre cuelga en su espalda. Sí, la miré de arriba abajo y luego la saludé con un abrazo más cordial que cercano.

Debo decir que nunca antes habíamos quedado. Las pocas miradas que habíamos cruzado habían tenido lugar entre clases. Agradecí mucho su simpatía y su disposición para animarme. Interpreté todo ello como un gesto de buena fe más que cualquier otra cosa, aunque tras el giro de los acontecimientos no sé realmente qué pensar.
Primero dimos un paseo durante el cual empezamos a conocernos algo mejor. Tras el mismo nos fuimos a cenar, pero de todo ello hay poco que destacar más que algunas indirectas o miradas atrevidas.

Eran las once de la noche cuando me insistió en que fuésemos a tomar unas copas. Acepté sin pensarlo demasiado. Me dejé convencer básicamente porque quería estar con ella. Me llevó a un lugar cercano pero muy tranquilo. Había algo de música de fondo y un juego de luces que aportaba al conjunto un aspecto bastante… íntimo.

Uno de los gestos que más me sorprendió en la noche fue que, tras pedir la consumición, me acompañase agarrada de la mano hacia una de las mesas altas del bar. En ese momento intenté no darle mayor importancia. Total, es esa clase de comportamientos que tienen muchas chicas hetero cuando salen con sus amigas.

Pero la cosa no quedó ahí. Hablábamos de mí, de lo que me pasaba. Le comenté que lo había dejado con mi novia recientemente y que no me encontraba en mi mejor momento. Acto seguido, se levantó de su asiento y se acercó a mí para darme un abrazo. Juntó sus labios a mi oreja y dijo en voz baja: “Eres una chica increíble, nunca lo olvides”.

Me limité a darle las gracias, no sabía cómo reaccionar a eso. Por otro lado, cerré los ojos durante un instante eterno para imaginarla susurrándome como hacía, de cerca, mientras su abrazo se deshacía en caricias sobre mi cintura. Fue extraño, pero empecé a desearla aún más. Ya no se trataba de una cara bonita ni de una chica con estilo; todo para mí había pasado a otro plano. No sabría deciros si me refiero a algo carnal o sentimental, lo único que tengo claro es que empecé a tener ganas de ellas sin pensar en nada más, dejar que el resto del mundo desapareciese y que ella nunca dejase de abrazarme o de hablar tan cerca de mi oído y mi cuello.

La conversación continuó tratando el tema de su orientación sexual. Se consideraba abiertamente bisexual, aunque por cómo lo expresaba me daba la sensación de que lo decía por aceptación social. No importaba, era simpática y me alegraba estar conociéndola. Me sentía cómoda, segura. Es una sensación muy dulce percibir en pocos minutos que puedes confiar en alguien.

Salimos a la puerta para fumar. Éramos las únicas allí. Hacía frío pero poco nos afectaba eso. Tomó una gran calada de su cigarro, se puso ante mí y se acercó para soltar todo el humo contra mi boca. Me pareció un gesto provocativo, gesto que repetí hacia ella. Nos miramos como congelando el espacio tiempo y pronto apartamos las miradas hacia otro lado. La situación se volvió tan silenciosa como tensa.

Casi sin darme cuenta me vi atrapada entre ella y la pared. No tenía escapatoria y el alcohol se encargaba del resto. Posó una de sus manos en mi cintura y llevó la otra a mi nuca. Avanzó y me apretó contra sí “robándome” un beso que yo estuve encantada de darle. La cabeza me daba vueltas, los acontecimientos me superaban y no podía menos que rendirme a ella.

Se me olvidó todo aquello por lo que estaba triste. Ahora, en cambio, me sentía desconcertada. Caminamos juntas en silencio, sumidas en una calma no tensa pero sí incierta. Me acompañó hasta el portal de mi casa, donde permanecimos un par de minutos sin saber qué decir. Finalmente, ella rompió el silencio:

-Espero que volvamos a vernos pronto.
-Seguro que sí- respondí esquivando su mirada.
-Escríbeme.

Dicho esto, sujetó mi barbilla sin esperar una respuesta de mi parte. “Quiero que estés bien”, fue lo último que dijo. Juntó sus labios a los míos y los pude sentir con toda su ternura. Su respiración estaba ahora más sosegada que en nuestro anterior beso.


“Buenas noches”.


***

       Leo Sarmed. 2016.

domingo, 20 de septiembre de 2015

La chica de portada (Relato erótico)

+18
Laura estaba apoyada sobre la encimera, vestida únicamente con un sujetador de encaje blanco y una braga tanga del mismo color. Supuse que estaba tomando algo antes de desayunar o quizás ojeaba una de las revistas que tenía sobre la barra americana.
-No te muevas, no hace falta- dije acercándome a ella.

Yo, un niñato veinteañero, caminando lentamente hacia una mujer de portada. Aún me costaba creerlo, pero pensaba disfrutar de su compañía hasta el último segundo.
La abracé desde atrás y acaricié su vientre con las yemas de mis dedos. Sonreí al ver que soltaba una de las revistas.

-Buenos días- susurré junto a su oído izquierdo.

No dijo nada, tomó aire e imagino que se mordió el labio o debió de adoptar un gesto similar. Seguí acariciando su vientre mientras besaba su hombro. Pude notar en mis labios el estremecimiento que provocaba en su piel; era delicioso...

Ambos mantuvimos el silencio y las caricias. Una de sus manos se cruzó entre las mías y se enredó entre mis dedos. Su cuerpo se contraía levemente ante el contacto con el mío. El calor aumentaba entre los dos de la misma forma en que lo hacía el roce.

Alcé una de mis manos y toqué el límite del sujetador. Sonreí, conocía aquella prenda a la perfección. Palpé la parte frontal y la desabroché. Toqué su pecho con ambas manos, sintiéndolos turgentes y bien situados.

Se inclinó aún más, apretando su trasero contra mi paquete en aumento. Correspondí su movimiento sujetando sus caderas y tirando de ella aún más, haciéndola así sentirme más fuertemente.

Le quité la prenda con un rápido movimiento, dejándola caer por sus brazos. Ella curvó su espalda y posó espléndida ante mí. Me detuve a mirarle el trasero, bien definido, provocativo... Lo toqué, no contuve mi deseo de agarrarlo y darle un cachetazo. Ella giró como respuesta a mi actitud encendida y volvió a provocar el encuentro de nuestros cuerpos.

Esta vez nos besamos; era mucho mejor que la noche anterior. Hasta sus labios parecían saber mejor. Noté asimismo su deseo. Se manifestaba en su forma de morderme, de agarrarme, de pedirme a gritos y en silencio que la poseyese allí mismo.

Podría haber prolongado el momento, pero mi instinto me lo impedía. Bajé hacia la única prenda que entonces la cubría a toda prisa, dejando entre sus pechos y su vientre dibujada la estela de mis labios. No pude ni tan siquiera alzar la mirada.

El tiempo se dilató en interminables segundos. El tacto de la lencería se rendía bajo las yemas de mis dedos. Pude oler el aroma del suavizante mezclado con el de la lujuria y las hormonas en ebullición.
Se empezaba a intuir su sexo pero Laura me agarró las manos y las frenó en seco. Me hizo poner en pie y llevó una mano a mi entrepierna, acercando sus labios a mí:

-Quiero jugar yo primero.

Su tono evidenciaba sus siguientes movimientos. Palpaba el bulto que se erguía bajo mi pantalón de pijama y luego me despojó de la prenda. Se arrodilló ante mí y repitió todo el proceso con mi bóxer.

Fui yo quien en ese momento quedó desnudo, apoyando la espalda y los codos sobre la barra americana. Mi bóxer había cedido entre sus manos y mi miembro esperaba el inminente contacto.

Me lanzó una mirada pervertida justo antes de acercar sus labios a mi glande y besarlo suavemente. Luego sacó la lengua y me lo humedeció con deleite. Yo estaba a punto de explotar de deseo, de ganas de empotrarla allí mismo. No obstante, me contuve y la dejé hacer.

Aparté su pelo hacia un lado y ella, agarrando la base de mi pene, se lo metió casi entero en la boca. Con la otra mano empujé su nuca para tratar de hacerla engullir. Ganó un par de centímetros y casi alcanza a rozar mi pubis a costa de una pequeña arcada.
Repetimos el movimiento unas cuantas veces más; mis caderas tomaron solas el ritmo y casi sin darme cuenta continué follándole la boca. Ella se entregó totalmente a la felación, probablemente la mejor que había recibido en mi vida.

La dejó y me miró. Lo que encontraría en mí sería un gesto de sorpresa y ganas de más. Se levantó y siguió provocándome con un contoneo de caderas, de espaldas a mí. Me incliné para besarle un cachete y darle otra palmetada. Acto seguido, le bajé la braga tanga con rapidez.

Rocé mi miembro entre sus nalgas a la par que dejaba mi mano descender por su sexo en busca de su placer. La toqué, la sentí húmeda y entré sutilmente en ella. Un dedo, luego dos y hasta tres. Luego abandoné su vagina y me entretuve con su clítoris.
Se inclinaba aún más para recibirme y yo... bueno, yo seguía masturbándola con las ganas alcanzando niveles inaguantables. Su respiración se agitó junto al ritmo de mi manoseo. Mi pulgar se coordinaba con otro par de dedos y lograban provocar algunos gimoteos ahogados en la increíble chica de portada.

Coloqué una mano en su cintura y con la otra dirigí mi miembro hacia su encuentro. La penetré suavemente para empezar, sintiendo como cedía su cuerpo a mi paso.
Ya dentro, empecé a embestir rítmicamente mientras masturbaba su clítoris con la mano que me quedaba libre. Mi torso pegado a su espalda, sus manos apoyadas sobre la encimera y su silueta dibujada en un solo contorno con la mía.

Aumenté el ritmo de mis penetraciones. Podía sentirla tierna, húmeda, cachonda... Sus gimoteos me encendían más y más. Deseaba desfogar como nunca, acabar dentro sin pensar en nada. Ella, a su vez, me incitaba:

-¡Dame! Dame más. No pares- su voz se entrecortaba por los incesantes jadeos y el vaivén que provocaban mis empujones contra su cuerpo.

Y eso hice, darle más. Sonaba cada colisión, cada nuevo encuentro de nuestros cuerpos. Un nuevo cachetazo producto de la activación y lo di todo, follando como un animal en celo.

-¡Sí! ¡Sigue! ¡Me corro...!- gemía con una voz más aguda de lo normal, propia de las profesionales del cine x.

Nos detuvimos unos pocos segundos. Ahora me tocaba a mí culminar, pero no lo haría en esa postura. Tampoco en aquel lugar. Nos desplazamos varios pasos y pronto llegamos a la sala de estar. Siguiendo mis indicaciones, se colocó en el sofá a cuatro patas, pero no de la forma en que yo tenía pensada.

Sujeté sus piernas, primero una y luego otra, situándolas en el reposabrazos del sofá. Con su cabeza apoyada contra un cojín, conseguimos una inclinación perfecta y una postura de entrega total a mi placer.

Alejó las rodillas y se abrió a mí. Volví a entrar en el calor de su cuerpo, a sentirla bien, a gozarla. Esta vez actué sin contemplaciones, lanzando embestidas más propias de la ira que de la lujuria.

-¡Córrete! Vamos, córrete ya- exhalaba extenuada.
-Sí... ya... Ya llega.

Tomé aire, cerré una milésima de segundo los ojos y la saqué de inmediato para liberar una potente eyaculación sobre su culo. Ambos respiramos aliviados al instante. Me sentía renovado, pero también agotado.

Nos limpiamos. Yo me quedé sentado en el sofá esperando el momento oportuno para reaccionar y lancé una sonrisa cómplice a Laura, que volvía a la barra americana para desayunar y retomar energías.



    © Leo Sarmed. 2015.
    Relato protagonizado por Laura Manzanedo y dedicado a la misma.
*Si quieres un relato personalizado, sea público o privado, contacta conmigo: leo.sarmed@gmail.com

martes, 19 de mayo de 2015

Relatos para leer con una mano

Las páginas nos acompañan temporalmente; su historia, toda la vida.

Este post es algo distinto a lo que soléis leer por aquí, pero me gustaría que os fueseis acostumbrando a lo impredecible, porque más adelante quiero daros más de eso.

Pero vaya educación la mía... Antes de nada, bienvenidos; bienvenidos a un fragmento de historia real que llevaba tiempo guardado en mí y que hoy saco a relucir en este espacio compartido tan especial.

domingo, 11 de enero de 2015

La Partida | Película

Penetrante...

Título original: La Partida (The Last Match).
Año: 2013.
Duración: 94 minutos.
País: España.
Director: Antonio Hens.
Guión: Abel González Melo, Antonio Hens.
Fotografía: Yanelvis González, Raúl Rodríguez.
Reparto: Reinier Diaz, Milton García, Toni Cantó, Mirta Ibarra, Luis Alberto García.
Productora: Coproducción Cuba-España; Malas Compañías P.C. / Doce Gatos S.L. / El Azar S.L.
Género: Drama/ Romance/ Erotismo.










Sinopsis:
Esta película está protagonizada por dos jóvenes cubanos sumidos en la pobreza. Reinier, que vive con su novia y su hijo, vende su cuerpo por las noches mientras dedica las mañanas a su pasión, el fútbol. Conoce entre sus aventuras a Juan, un español adinerado que pasa 15 días en el país de vacaciones.
Yosvani, compañero de fútbol de Reinier, vive con su novia y su suegro prestamista en la Habana.
Ambos jóvenes ocultan su homosexualidad y sobrellevan una historia de amor en un entorno en el que encontrarán rechazo y peripecias varias.

Trailer:

Exposición y opinión personal:
Como primera impresión general, esta película muestra una realidad desde la crudeza y rompiendo gratamente muchos estereotipos.
La trama es fácil de seguir y simple, aunque eso no le resta méritos. La historia que presenta y la forma en que lo hace favorece la empatía del espectador.

En cuanto a los personajes, los protagonistas bordan su papel, derrochando momentos pasionales que logran escapar de la pantalla y atrapar al que los ve. Increíble interpretación de la pasión y el drama. No puedo decir lo mismo de Toni Cantó, que podría haberse lucido más aún en su limitado espacio.

Las escenas en sí, cada una de manera independiente, guarda gran cantidad de mensaje que sirve como crítica social y concienciación acerca de aspectos que preocupan a diversos colectivos (no sólo el LGTBI); aunque sí que eché en falta un mejor enlace entre las mismas, que se aprecian más como elementos de un conglomerado que como fragmentos de un film.

Claramente es una película orientada al público gay, que se sentirá profundamente identificado con gran parte de lo que muestra y podrá extrapolarlo a experiencias personales.


Valoración:
Recomiendo esta película, aunque también aclaro que no es de las mejores que he visto.
Se puede pasar un rato entretenido si no tienes nada mejor que hacer, aunque si la vas a ver, no partas desde grandes expectativas y déjate sorprender.

Dicho lo cual, mi valoración es:


Sus conseguidos momentos de pasión son su punto fuerte.

***

Pues esto ha sido todo. Espero que os haya gustado este review y me hagáis saber qué os parece esta película en caso de que la veáis o la hayáis visto ya.

Ya sabéis, podéis sugerirme películas para que exponga aquí mi opinión sobre ellas.

Quiero saber:
¿Cuál es vuestra película favorita?
¿Cuál la peor que habéis visto nunca?
Dejadme vuestros comentarios abajo o en las redes sociales.
Así me alegráis el alma jaja.

Y nada... muchas gracias por estar siempre ahí y un abrazo muy grande.
¡Hasta la próxima!

domingo, 3 de agosto de 2014

NO MIRES PARA ABAJO | Película

Intensa, abismal, sorprendente... pero sin duda el adjetivo que mejor define esta película es ERÓTICA.

Hola a todos, soy Leo Sarmed y quisiera presentaros una película que criticaré y expondré para que podáis valorar si os interesa o no verla. Es mi primera crítica sobre cine y me alegra en gran medida que el material sea tan digno de exhibición.


Título originalNo mires para abajo.


Año: 2008.
Duración: 87 min.
País: Argentina.
Director: Eliseo Subiela.
Guión: Eliseo Subiela.
Música: Pedro Aznar.
Fotografía: Sol Lopatín.
Reparto: Leandro Stivelman, Antonella Costa, Octavio Borro, Marzencka Novak, Lía Guerrero, Mónica Galán, Hugo Arana.
Productora: Pensa&Rocca Producciones. Audiovisuales / Charivari Films / Orgon Films.
Género: Drama | Erótico.
Premios: 2008: Festival de Montreal: Mejor película latinoamericana.



Sinopsis:
Eloy es un adolescente de diecinueve años que trabaja junto a sus padres. Su trabajo consiste en repartir lápidas y figuras ornamentales en las sepulturas que atiende el negocio familiar en el cementerio de la ciudad. Al morir su padre, Eloy ve acelerar el tiempo que lo llevará a madurar en un mundo hostil y ajeno. En el camino conoce a Elvira, una joven andaluza, que mediante el aprendizaje de ciertas prácticas sexuales le permitirá acceder a zonas desconocidas de su espíritu y de la realidad.


Opinión personal:
Antes de empezar a analizar la película en sí, quisiera partir de una crítica a las críticas (valga la redundancia) que he leído. Éstas pertenecen a críticos de importantes periódicos y medios de comunicación españoles que llenan de palabras rimbombantes sus textos y vacían de contenido su argumento. Yo no vengo a poner verde ninguna trama, sino a decir de forma CLARA y obviamente subjetiva mi posición respecto a lo que consumo. Estos críticos no demuestran más que una enorme falta de sensibilidad y empatía o conexión. En cuanto a lo que esas referencias sugieren, la película no posee una especial adecuación musical y sus escenas se hallan recargadas de "cursilería y empalago". Pero dejando de lado la opinión de cuatro hombres con traje de chaqueta que masturban su ego a costa del buen erotismo, paso a exponer mi crítica.


El comienzo parecía prometer poco. Siendo sincero, me topé por casualidad con el film. No he leído el libro aunque, ciertamente, ahora querría hacerlo. El guión y la interpretación de éste me parece excepcional. La esencia misma del erotismo se puede respirar en cada frase y en el tono mismo de cada vocal; es como si las palabras mismas te acariciasen. Asimismo, puedes tener la sensación de estar leyendo una novela.
La música logra envolverte y adentrarte aún más en los momentos. No sólo la considero acertada, sino también imprescindible.

Los actores transmiten mucho con gestos bastante imperceptibles. Esta peli, sin duda, estremecerá a las personas empáticas y sensibles hasta un alto nivel de satisfacción. Olvidas estar viendo una película y pasas a ser roce, a ser beso, palabras o incluso pensamientos.
Es importante puntualizar que es algo que sabrán valorar más aquellas personas aficionadas al erotismo y el drama. Podría decir que está orientada a un público mayormente femenino y especialmente joven. (Por favor, absténganse cincuentones).

Así que si eres una persona capaz de entrar completamente en los sentimientos ajenos y de sentir un roce con sólo verlo, no te puedes perder esta obra.
En cuanto a las escenas en sí, agradezco su detenimiento en los detalles. Sin eso, sencillamente faltaría esencia en todo lo demás. Valoro en gran medida que esas trazas de erotismo y amor no se queden en minúsculas partículas sino en buenos pedazos que dejen huella (como no ocurre en Cincuenta Sombras).
Profundizando en el contenido y la forma, declaro desde mi perspectiva que se trata especialmente bien una amplia gama de matices en cuanto al amor. Te presenta todas sus facetas, sus cómo y sus por qués, de forma que podrás sentirte identificad@ fácilmente con alguno de sus instantes. 


Valoración: 

Recomiendo bastante esta peli aunque no es perfecta ni la mejor que haya podido ver. Mi voto, por tanto, es el siguiente:


Puedes pasar un rato muy agradable viéndola.



Todo lo demás quisiera dejar que lo descubrieseis vosotros mismos. Podéis ver la película AQUÍ, o bien haciendo click en la primera imagen del post. 

Por mi parte nada más que añadir. Espero vuestra opinión abajo en los comentarios o en mis redes sociales. Si queréis que comente o critique alguna película en concreto, sólo me lo tenéis que hacer saber y me pondré a ello en seguida.

Y aquí me despido, pero quisiera hacerlo con una gran frase de la película:

"En la vida estarás siempre diciendo adiós. Que eso no te impida amar"